Tom Stoppard, uno de los dramaturgos más brillantes del siglo XX en el Reino Unido, ha fallecido este sábado a los 88 años en su residencia de Dorset, rodeado de su familia. Nacido en la antigua Checoslovaquia como Tomás Sträussler, se convirtió en un tesoro nacional británico gracias a obras como 'Rosencrantz y Guildenstern han muerto' y el guion de 'Shakespeare enamorado', por el que ganó un Oscar. Su carrera, marcada por un ingenio filosófico y humanista, abarcó teatro, cine y radio.
Tom Stoppard, nacido en 1937 en Zlín, Checoslovaquia, huyó con sus padres judíos no practicantes ante la amenaza nazi, iniciando un periplo de refugiado que lo llevó a Singapur, la India y finalmente a Inglaterra en 1946. Su padre murió ahogado al intentar escapar del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Adoptado el apellido de su padrastro británico, Kenneth Stoppard, comenzó como periodista a los 17 años y pronto se volcó en la escritura para radio y teatro.
Su primera obra para escena, 'Enter a Free Man' (1960), marcó el inicio de una prolífica carrera con más de 30 piezas. El éxito llegó con 'Rosencrantz y Guildenstern han muerto' (1966, Festival de Edimburgo; 1968, National Theatre), que ganó cuatro premios Tony por su exploración ingeniosa del destino y la libre determinación, inspirada en personajes secundarios de 'Hamlet'. Otras obras clave incluyen 'Jumpers' (1972), una sátira filosófica sobre la academia, y 'Arcadia' (1993), que entrelaza caos, historia y matemáticas.
Stoppard brilló también en el cine: guionizó 'Shakespeare enamorado' (Oscar 1998), 'Indiana Jones y la última cruzada' (1989), 'La guerra de las galaxias: Episodio III' (2005) y pulió diálogos de 'La lista de Schindler' (1993), aunque sin crédito formal. Su última obra, 'Leopoldstadt' (2020), es autobiográfica, narrando el destino de una familia judía en Viena, reflejando la pérdida de sus cuatro abuelos en campos nazis.
Autodefinido como 'conservador con c minúscula' y defensor de los derechos humanos, apoyó a Margaret Thatcher y evitó exhibiciones políticas. Caballero nombrado por la reina Isabel II, recibió tributos como el del rey Carlos III: “Un gran amigo que llevó su genialidad con ligereza, desafiando, conmoviendo e inspirando a su audiencia”. United Agents lo recordó por “su ingenio, irreverencia y profundo amor por la lengua inglesa”.
El término 'stoppardiano', en el Diccionario Oxford desde 1993, define su estilo: gimnasia verbal que yuxtapone ingenio elegante y preocupaciones filosóficas. Casado tres veces, con amigos como Mick Jagger, Stoppard transformó la inteligencia en espectáculo accesible, dejando un legado en la escena anglosajona.