Una recién nacida fue hallada asesinada en un túnel peatonal en Brunna en 2002. Tras 24 años, la policía aún carece de respuestas sobre quién dejó allí a la pequeña.
En una noche gélida de diciembre de 2002, una pareja que paseaba a su perro encontró a una recién nacida desnuda, envuelta en una funda de almohada, en un túnel peatonal de Brunna, en Upplands-Bro. La niña, que medía unos 50 centímetros y pesaba 3,5 kilogramos, aún conservaba el cordón umbilical y presentaba rastros de ADN de una mujer. La policía determinó que había sido asesinada.
La bebé fue enterrada en el cementerio de Kungsängen con una lápida que reza “Okänt flickebarn, 2002” (Niña desconocida, 2002). El perfil de ADN ha sido enviado a bases de datos internacionales a través de Prüm e Interpol sin que hasta la fecha se hayan obtenido coincidencias. Una imagen generada mediante ADN muestra a una mujer de rasgos comunes, cabello oscuro y ojos marrones, con origen en Oriente Medio.
Dieciocho días después, se encontró una Biblia en el lugar de los hechos. La policía ha realizado investigaciones en escuelas bíblicas, hospitales y otros lugares cercanos sin éxito. Varios sospechosos han sido detenidos y posteriormente puestos en libertad. Desde julio de 2025, es posible utilizar la genealogía genética para identificar a los autores de delitos, pero este método aún no se ha aplicado en este caso.