El mural 'Los siete crímenes mayores' de Rafael Cauduro, dañado durante una manifestación el 15 de noviembre, necesita una restauración inmediata, según la viuda del artista. Liliana Pérez Cano, directora de la Casa Estudio Rafael Cauduro, urge al Inbal a asumir su responsabilidad sin buscar culpables. La obra busca reflejar tensiones históricas del país.
La Casa Estudio Rafael Cauduro ha alertado sobre el deterioro sufrido por el mural 'Los siete crímenes mayores', ubicado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El daño ocurrió cuando manifestantes intentaron ingresar al edificio durante una marcha el 15 de noviembre, resultando en la pérdida de algunos cráneos del tzompantli, un elemento clave de la obra.
Liliana Pérez Cano, viuda del artista y directora del espacio, enfatizó que el enfoque no es culpar a nadie, sino garantizar una protección adecuada para piezas artísticas públicas. 'No se trata de culpar a nadie, sino de reconocer que debió existir una protección adecuada para la obra', declaró. Propone iniciar con un diagnóstico técnico para evaluar el deterioro, riesgos estructurales y opciones de restauración conservativa.
De acuerdo con la Ley Federal sobre Monumentos Artísticos, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) debe intervenir de manera pronta. La Casa Estudio ofrece colaboración mediante expertos que conocieron las técnicas y materiales de Cauduro, y sugiere actividades públicas como foros y mesas de trabajo con colectivos y ciudadanos para discutir el significado del mural y planes de conservación.
Creado en 2006, el mural abarca 280 metros cuadrados en siete muros de las escaleras del edificio de la Corte. Se estructura en tres niveles —inframundo, tierra y cielo— abordando temas como secuestro, tortura, homicidio y violación. Un comunicado de la Suprema Corte de 2007 describió cómo el tzompantli representa crímenes soterrados, culminando en ángeles que simbolizan justicia cuando las autoridades fallan.
La institución lamenta el clima de violencia actual, pero ve el incidente como alineado con el espíritu del mural, que captura heridas y verdades de la época. Buscan preservar la integridad conceptual de la obra, dejando visible la marca histórica.