La racha sin victorias del Real Madrid en todas las competiciones alcanzó los tres partidos tras empatar 1-1 contra el Girona en el Santiago Bernabéu este viernes. Federico Valverde anotó en el minuto 51, pero Thomas Lemar igualó el marcador 11 minutos después. El resultado deja al Madrid a seis puntos del líder, el Barcelona (con un partido más disputado), mientras que el técnico Álvaro Arbeloa criticó al árbitro y al VAR por una reclamación de penalti al final del encuentro sobre Kylian Mbappé, quien terminó con el rostro ensangrentado.
El Real Madrid llegaba al encuentro tras sufrir dos derrotas consecutivas por 2-1: una caída en La Liga ante el Mallorca el pasado domingo y un revés en la ida de los cuartos de final de la Champions League contra el Bayern de Múnich en casa el martes. El conjunto blanco, que había recuperado el liderato de La Liga a mediados de febrero, ha flaqueado desde entonces, obteniendo solo 10 puntos de los últimos 21 posibles en liga, tras haber caído previamente ante Osasuna, Getafe en casa y Mallorca. El Girona llegó en un estado de forma sólido tras su victoria por 1-0 en casa ante el Villarreal el lunes, situándose nueve puntos por encima de la zona de descenso a falta de ocho jornadas.
El encuentro, de ritmo lento, vio al Madrid realizar 22 remates (nueve a puerta) pero sin encontrar brillantez ante una defensa compacta del Girona. Valverde abrió el marcador en el minuto 50 con un disparo desde fuera del área, solo para que Lemar igualara poco después desde el borde del área. Mbappé desperdició ocasiones claras y, cerca del final, recibió un codazo de Vítor Reis que le ensangrentó el rostro; Arbeloa calificó el penalti no señalado como "un penalti aquí y en la Luna", cuestionando la decisión del VAR.
Arbeloa experimentó con Camavinga como pivote defensivo y con Bellingham, que regresaba de una lesión, junto a Valverde, como preparativos para el partido de vuelta de la Champions League en el Bayern de Múnich el miércoles sin el sancionado Tchouameni. "Quería ver a Camavinga en esa posición. Se siente muy cómodo como seis", declaró el técnico, al tiempo que lamentó la racha de errores del equipo: "Necesitamos dar el 200%. No somos un equipo capaz de ganar siempre al 90%. De lo contrario, los accidentes pueden suceder de forma demasiado continua". Los aficionados silbaron al equipo y a Camavinga tras su deslucida sustitución.
El empate impulsa el impulso del Barcelona de cara a su choque del sábado ante el Espanyol, donde una victoria podría ampliar su ventaja a nueve puntos y prácticamente sentenciar el título. El Madrid centra ahora su atención en Alemania.