Malmö Redhawks sufrió una derrota 2–5 ante Djurgården tras carecer del alma del equipo: el brillo y la energía. El capitán Fredrik Händemark subraya que no se trató de soberbia, sino de lentitud en cabeza y cuerpo. Pese a una fuerte segunda mitad de temporada, el partido fue una bofetada punzante.
Malmö Redhawks ha rendido con fuerza en la segunda mitad de la temporada, pero la derrota 2–5 ante Djurgården no fue señal de soberbia, según el capitán Fredrik Händemark. «No fue falta de humildad, sino que nos sentimos lentos en cabeza y cuerpo», dice. El partido destacó una crisis de energía en la que al equipo le faltaron los elementos que forman su alma: el brillo y la energía. Resultó en una derrota punzante, descrita como una bofetada por el columnista Kent Leijon Jönsson. El entrenador principal Tomas Kollar se menciona en relación con el análisis, pero faltan detalles de sus comentarios en los informes. El balonmano acababa de salir de la arena cuando el hockey regresó al calor, preparando el escenario para este partido en Malmö.