Tras la muerte del militante de ultraderecha Quentin Deranque en Lyon el 14 de febrero, los Republicanos piden el aislamiento político de La Francia insoumise (LFI), acusada de fomentar la violencia. Los líderes de LFI niegan cualquier responsabilidad y se mantienen abiertos a alianzas de izquierda para las elecciones municipales de 2026. El Partido Socialista duda ante estas propuestas debido a la presunta implicación del equipo de un diputado de LFI en el caso.
Quentin Deranque, un militante nacionalista, murió el 14 de febrero en Lyon durante una agresión. Varios colaboradores parlamentarios del diputado de LFI Raphaël Arnault están implicados en la investigación judicial, según fuentes cercanas al caso. Los Republicanos (LR) reaccionan con fuerza. En una entrevista con Le Journal du dimanche el 22 de febrero, Laurent Wauquiez describe a LFI como « toxique pour notre vie démocratique » y pide su aislamiento político, sin abogar por su disolución. Solo el senador Stéphane Le Rudulier reclama esta medida desde hace tres años. Bruno Retailleau, presidente de LR, aboga por un « cordon sanitaire »: « Pas une voix ne doit aller vers les candidats insoumis », declara el 19 de febrero en Seine-et-Marne. Vincula la violencia verbal de LFI en la Asamblea Nacional con la violencia física, afirmando que « LFI a transformé l’Assemblée nationale en champ de bataille ». Por su parte, Manuel Bompard, coordinador de LFI, niega cualquier responsabilidad: « LFI n’a ni une responsabilité judiciaire, ni une responsabilité morale, ni une responsabilité politique », dice el 22 de febrero. Mathilde Panot, presidenta del grupo LFI en la Asamblea, expresa orgullo por tener a Raphaël Arnault en sus filas e indica que podría ser reinvertido en las próximas elecciones legislativas. Para las elecciones municipales de 2026, LFI se mantiene abierta a acuerdos. Si lidera en la primera vuelta, propondrá un « rassemblement » con otras listas de izquierda, según Panot en BFM-TV y Bompard en RTL el 22 de febrero. Este último enfatiza que el objetivo es « battre la droite et l’extrême droite », siguiendo la tradición de reagrupamiento en lugar de retirada. El Partido Socialista (PS) es cauteloso. Su secretario general, Pierre Jouvet, descarta un acuerdo nacional pero admite posibles acercamientos locales excepcionales si LFI aclara su posición sobre la violencia política. Figuras como François Hollande y Jérôme Guedj piden excluir cualquier pacto con LFI en la segunda vuelta. Además, el ministro de Exteriores Jean-Noël Barrot ha convocado al embajador de EE.UU. Charles Kushner después de que este republicara un mensaje de la administración Trump sobre la muerte de Deranque.