A pesar del fin del invierno, los virus respiratorios mantienen una positividad superior al 50% en Chile, con la influenza A como la principal causa. Expertos atribuyen este aumento a cambios post-pandemia y declive de la inmunidad vacunal. Las autoridades llaman a vacunarse y mantener medidas preventivas.
Aunque la primavera trae temperaturas más cálidas, con pronósticos de hasta 32 grados, los virus respiratorios continúan afectando a la población chilena. Según el último informe del Instituto de Salud Pública (ISP), de 3.829 muestras analizadas en centros centinela, el 52% dio positivo. La influenza A lidera con 774 casos (35,2%), especialmente en niños de 5 a 14 años, seguida por rinovirus con 573 casos (26,1%), parainfluenza (270 casos, 12,3%), metapneumovirus (171, 7,8%), adenovirus (125, 5,7%) y Covid-19 (119, 5,4%).
Jorge Vilches, jefe de Epidemiología del Ministerio de Salud, enfatiza: “si bien cerca de 8 millones de personas ya están vacunadas contra la influenza, seguimos reiterando el llamado a protegerse con esta vacuna a quienes aún no lo han hecho. Es muy importante entender que el foco y el mayor riesgo en esta primavera lo tenemos en la influenza, que, dentro de la circulación viral, sigue teniendo una mayor preponderancia incluso más allá del invierno”.
El inmunólogo Alexis Kalergis, de la Universidad Católica, explica que “este incremento de las infecciones respiratorias durante los meses primaverales se ha observado en años anteriores y también en el hemisferio norte, especialmente después de la pandemia de Covid-19, que generó cambios importantes en la estacionalidad de los virus respiratorios y que aún está en proceso de normalizarse”. La campaña de vacunación inició el 1 de marzo de 2025, alcanzando 8,1 millones de dosis para fines de septiembre, con 77,78% de cobertura en ocho de doce grupos objetivos. Kalergis añade que la inmunidad podría estar declinando, por lo que insta a vacunarse pronto.
Carlos Pérez, infectólogo de la Universidad San Sebastián, reporta consultas por síntomas gripales en adultos, como fiebre, tos y decaimiento, a menudo en brotes familiares, pero “en general son cuadros que obligan al reposo, pero que no han sido graves ni han requerido hospitalización”. Los casos de influenza se concentran en 5-14 años, mientras el rinovirus afecta más a menores de 1-4 años. Vilches recuerda medidas como lavado de manos, uso de mascarilla y evitar aglomeraciones.