Ricoh ha lanzado el GR IV, una versión refinada de su popular cámara de bolsillo GR III, con mejoras en la velocidad del autofocus y la calidad de imagen, manteniendo su diseño compacto. El nuevo modelo aborda las principales limitaciones de su predecesor, haciéndolo más atractivo para fotógrafos callejeros y usuarios casuales. Por 1.497 dólares, capitaliza el seguimiento de culto de la serie sin grandes cambios.
El Ricoh GR IV llega como una evolución sutil pero significativa en un año repleto de lanzamientos notables de cámaras de marcas como Nikon, Sony y Leica. Esta última entrega de la serie GR, que se originó como una cámara de película, conserva la esencia que la ha convertido en favorita por su portabilidad y simplicidad.
Físicamente, el GR IV replica las dimensiones del GR III, midiendo solo unos milímetros más estrecho y unas gramas más pesado, asegurando que se deslice fácilmente en un bolsillo sin ajustes. Los controles se han refinado para operación con una mano: la rueda frontal por defecto para apertura, la trasera para velocidad de obturación, reemplazando el interruptor basculante anterior con una rueda adecuada. El D-pad simplifica la navegación, combinado con un basculante +/-, todo personalizable según preferencia del usuario. La pantalla LCD trasera fija subraya el diseño opinado de la cámara, priorizando la compacidad sobre la versatilidad como la visión a nivel de cintura.
La duración de la batería mejora moderadamente a 250 disparos por carga, desde 200, aunque se recomiendan extras. Utiliza tarjetas microSD junto con 54 GB de almacenamiento interno. El sensor CMOS APS-C ahora presume de 25,7 megapíxeles, comparado con 24,2 en el modelo anterior, combinado con un objetivo rediseñado de 18,3 mm f/2.8 (equivalente a 28 mm en full-frame). Esta combinación produce un rendimiento en las esquinas más nítido, mayor claridad y archivos más limpios con mínimo posprocesado necesario. Las capacidades de vídeo permanecen básicas en 1080p, señalando el enfoque de la cámara en fotografía estática. Aunque carece de sellado contra el clima, un nuevo mecanismo de retracción del objetivo ayuda a prevenir la entrada de polvo.
La mejora destacada es el autofocus, ahora más rápido con seguimiento de sujetos fiable y detección de rostros adecuada para trabajo callejero y retratos. La estabilización de imagen en el cuerpo avanza a un sistema de cinco ejes que ofrece hasta seis pasos, ayudando en disparos con poca luz a pesar de la apertura f/2.8. El modo Snap Focus gana una configuración dedicada en el dial para distancias y aperturas preestablecidas, mejorando el control creativo.
Por 1.497 dólares —casi el doble del precio de lanzamiento del GR III—, el GR IV justifica el costo para quienes actualizan desde las peculiaridades del autofocus del modelo anterior. Destaca en fotografía APS-C de bolsillo, pero pasa por alto a los entusiastas del vídeo. Ricoh no ha confirmado una variante GR IVx equivalente a 40 mm.