En noviembre de 2025, el gobernador Cláudio Castro lanzó la Operación Contenção en el Complexo do Alemão, lo que resultó en más de 100 muertes. Dos semanas antes, Río Grande do Norte llevó a cabo la Operación Território Seguro en Natal sin disparos, con incautaciones y servicios sociales. Estas acciones destacan enfoques opuestos para combatir el crimen organizado.
La Operación Contenção, lanzada la semana pasada por el gobernador Cláudio Castro (PL), marcó su cuarta acción policial sangrienta desde que asumió el mando de Río de Janeiro en 2021. Compartiendo la misma intención y guion que las anteriores, se destacó por las víctimas multiplicadas: murieron más de cien personas en el Complexo do Alemão. Las operaciones previas resultaron en 28 muertes en la Favela do Jacarezinho en mayo de 2021; entre 23 y 25 en Vila Cruzeiro en el mismo mes de 2022; y 19 en julio de 2022 en el Complexo do Alemão. No hay evidencia de que estas muertes hayan disminuido el control del crimen organizado sobre esos territorios, y se anticipa el mismo resultado para la operación actual, que incluyó incautaciones de armas y municiones, así como arrestos.
Dos semanas antes, sin alharacas, el gobierno de Río Grande do Norte, respaldado por la Senasp (Secretaría Nacional de Seguridad Pública) y el Ministerio de Justicia, llevó a cabo la Operación Território Seguro en la zona oeste de Natal. Sin un solo disparo, se incautaron armas y drogas, y se realizaron arrestos. En la zona, se establecerán servicios para garantizar los derechos civiles básicos de los residentes: mediación de conflictos y acceso a la justicia; entrega de documentación personal; apoyo a mujeres y niños víctimas de violencia; regularización de tierras; mejoras ambientales como iluminación y recolección de basura; ayuda para jóvenes en riesgo; y policía permanente.
Estas iniciativas, ocurridas en el mismo mes, encarnan concepciones opuestas para abordar el crimen organizado en áreas urbanas pobres. Una se basa en la fuerza bruta y el espectáculo sangriento, que genera votos y normaliza la barbarie. La otra confía en la coordinación intergubernamental, sistemas de información confiables y la experiencia de profesionales de la seguridad pública. La Operación Carbono Oculto sigue una estrategia racional y multidimensional similar a las actividades mafiosas. Si bien el enfrentamiento armado es inevitable contra armamento pesado, no debe ser el primer o único recurso del Estado democrático, lo que requiere protocolos claros. Estos ejemplos apuntan al posible inicio de una política efectiva y civilizada contra el crimen organizado, que implica cambios complejos en leyes, comportamiento político y burocracias como la policía, el Ministerio Público, el sistema judicial y el penitenciario. Tal enfoque exige separar la seguridad de las disputas electorales y coraje para desafiar la fallida política de seguridad de extrema derecha, aún aplaudida por muchos.