El director ejecutivo de Ripple, Brad Garlinghouse, señaló que tanto él como el cofundador Chris Larsen evaluaron cerrar la empresa y distribuir sus tenencias de XRP a los accionistas después de que la SEC presentara una demanda en 2020.
Garlinghouse hizo estos comentarios durante una charla en la Escuela de Negocios de la Universidad de Kansas a principios de esta semana. Describió esa opción como el camino más fácil frente a una agencia que, según sus palabras, posee "poderes y recursos infinitos".
Los ejecutivos finalmente decidieron combatir la demanda. Garlinghouse afirmó que esta decisión permitió conservar cientos de puestos de trabajo, pero derivó en unos 150 millones de dólares en gastos legales a lo largo de cuatro años.
Un juez federal dictaminó más tarde que XRP en sí mismo no es un valor. El caso se resolvió en mayo de 2025, después de que la nueva dirección de la SEC adoptara una postura más flexible hacia las criptomonedas.