El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, afirmó que él y el cofundador Chris Larsen consideraron cerrar la empresa después de que la SEC presentara una demanda en 2020.
Garlinghouse hizo estos comentarios en una entrevista para KU Hustle. Explicó que cerrar Ripple habría eliminado cientos de puestos de trabajo. En su lugar, los líderes decidieron luchar contra el caso.
La batalla legal de cuatro años le costó a la compañía alrededor de 150 millones de dólares. Las participaciones de XRP de Ripple ofrecían una opción para distribuir activos a los accionistas en caso de ser necesario.
La SEC desestimó sus apelaciones en agosto de 2025. Se mantiene vigente una sentencia del tribunal de distrito con una multa de 125,04 millones de dólares y una orden judicial contra Ripple.