Salim Essa, una figura clave en el escándalo de captura del Estado en Sudáfrica, continúa evadiendo la justicia desde Dubái nueve años después de huir del país. La fiscalía sigue buscando su extradición por corrupción vinculada a contratos estatales, incluido el acuerdo de locomotoras de Transnet, pero no se han reportado avances.
La Comisión Zondo concluyó que Essa actuó como un intermediario central en los esquemas de corrupción vinculados a los Gupta, que involucraron miles de millones de rands en contratos irregulares en empresas estatales. Su informe final recomendó investigar acuerdos que supuestamente pagaron al menos 7.340 millones de rands en sobornos a empresas vinculadas a Essa o a la familia Gupta.
Essa, quien abandonó Sudáfrica en 2017 tras la publicación de los GuptaLeaks y las investigaciones relacionadas, ha enfrentado sanciones de Estados Unidos desde 2019 y del Reino Unido desde 2021. Él niega haber cometido irregularidades y no ha sido acusado formalmente en Sudáfrica.
La Autoridad Nacional de Fiscalía ha declarado que la extradición sigue siendo una prioridad a pesar de las demoras por parte de las autoridades extranjeras. En procedimientos judiciales de febrero de 2024, los funcionarios señalaron los esfuerzos en curso para traer a Essa de regreso desde Dubái por el caso de Transnet.