La familia Schapira, que ingresó a Azul Azul en 2013, vendió su participación del 21,44% por US$ 7,5 millones a José Ramón Correa, representante en la mesa directiva de la Universidad de Chile. En un comunicado, expresaron que cierran una etapa significativa marcada por desafíos y frustraciones, pero siempre con respeto por el club. Desearon éxito al equipo y confirmaron que no formarán un bloque opositor.
La familia Schapira, integrada por Daniel y su hijo Eduardo, puso fin a su vinculación con Azul Azul, la concesionaria que administra el fútbol de la Universidad de Chile. Tras llegar en 2013, poseían el 21,44% de las acciones, las cuales vendieron por un total de $6.716.606.000, equivalentes a US$7,5 millones. El comprador fue José Ramón Correa, abogado nombrado director por el presidente Michael Clark, a través de la sociedad Romántico Viajero SpA.
La transacción se confirmó este lunes mediante un hecho esencial emitido por Azul Azul. Según el documento, enviado por el gerente general Ignacio Asenjo a la presidenta de la Comisión para el Mercado Financiero, Solange Berstein, Correa adquirió 9.580.891 acciones serie B en un remate público de la Bolsa de Comercio de Santiago y 19.197 acciones serie B mediante compras en bolsa, totalizando 9.600.088 acciones.
En su comunicado de despedida, los Schapira reflexionaron sobre su experiencia: “Hoy cerramos una etapa importante y profundamente significativa para nuestra familia. Nuestra experiencia como accionistas fue, en muchos sentidos, exigente y compleja. Hubo momentos de ilusión, pero también de frustración y desgaste, que marcaron un camino más difícil de lo que imaginamos cuando decidimos involucrarnos en este proyecto. Aun así, nunca perdimos el respeto por la institución ni por su gente, y siempre actuamos con la convicción de que nuestras decisiones buscaban el bien del Club”.
Agradecieron a quienes trabajaron con honestidad y compromiso por la Universidad de Chile, incluso en momentos difíciles. Finalmente, expresaron: “Le deseamos lo mejor al Club. Que pueda reencontrarse con la estabilidad, la grandeza y el proyecto que su historia merece. Desde donde estemos, seguiremos alentando como siempre, con la esperanza intacta de ver a nuestra querida Universidad de Chile volver a brillar”.
Esta salida no generará un bloque opositor en el directorio, según se informó. La familia había manifestado previamente su desacuerdo con la dirección de Clark, lo que precipitó la venta.