El tercer mandato de Lula ha estado marcado por choques exógenos que alteran de manera duradera los parámetros políticos. Estos eventos, desde la invasión del 8 de enero de 2023 hasta operaciones policiales recientes, producen impactos variados, incluyendo efectos de unidad nacional y controversias diplomáticas. El gobierno enfrenta redefiniciones en la agenda política y la competencia electoral.
El tercer mandato del presidente Lula, que comenzó en 2023, ha sido profundamente influido por una serie de choques exógenos, descritos como cambios estructurales que no provienen directamente de las acciones del gobierno. Estos eventos producen efectos duraderos en el panorama político, variando entre beneficios y costos para el ejecutivo.
El primer choque ocurrió justo después de la inauguración, con la invasión y vandalismo de la Praça dos Três Poderes el 8 de enero de 2023. Tales episodios al inicio de un mandato son raros y generaron un efecto de unidad nacional, proporcionando ganancias políticas significativas al gobierno e imponiendo costos a la oposición, particularmente al bolsonarismo.
El segundo involucró revelaciones sobre una conspiración militar, exponiendo detalles de un intento de golpe de Estado. A diferencia del 8 de enero, cuyos efectos se disiparon en aproximadamente un año, esta divulgación tuvo un impacto más profundo, alterando las relaciones entre instituciones y actores. Llevó a juicios con amplia exposición mediática y condenas sin precedentes a los involucrados.
No todos los choques beneficiaron al gobierno. La invasión de Rusia a Ucrania interrumpió las cadenas de suministro de combustibles y fertilizantes, generando presiones inflacionarias. Las meteduras de pata diplomáticas de Lula comprometieron las relaciones con socios como la Unión Europea. Este impacto se amplificó por los eventos en Gaza, que causaron controversias similares, aislamiento relativo y costos políticos domésticos.
Otro episodio fue la combinación de aumentos arancelarios e interferencia de EE.UU. en el juicio de Bolsonaro, desencadenando un nuevo efecto de unidad nacional e invirtiendo la caída en la aprobación del gobierno. La operación policial en el Complexo do Alemão redefinió la competencia política, redirigiendo la agenda hacia la seguridad y la lucha contra el crimen organizado. Este cambio coincidió con la nominación de Guilherme Boulos a la Secretaría General de la Presidencia, un movimiento contrario al control de daños necesario.