Un nuevo informe advierte que el próspero sector de comercio electrónico en Sudáfrica podría flaquear sin políticas coordinadas, convirtiendo potencialmente al país en un centro para almacenes extranjeros en lugar de fábricas locales. El sector ha crecido rápidamente, pero desafíos como la competencia extranjera y la exclusión digital amenazan sus beneficios. Los expertos llaman a una acción urgente para aprovechar la economía digital para el crecimiento nacional.
El sector de comercio electrónico en Sudáfrica se ha expandido significativamente, con su participación en el comercio minorista pasando de menos del 1% en 2019 a casi el 10% hoy, según el informe 'Seizing the Moment: Unlocking South Africa’s Ecommerce Promise' del Ecommerce Forum South Africa, en asociación con el Mapungubwe Institute for Strategic Reflection y Takealot. El valor del sector superó los 96 mil millones de rands en 2024 y se proyecta que alcance los 130 mil millones este año, posicionando al país como más avanzado que Brasil o India en madurez de comercio electrónico, como señaló el investigador principal Machete Rakabe.
Sin embargo, el informe destaca una paradoja preocupante: a pesar de este crecimiento, el 74% de los compradores en línea locales gastan en plataformas internacionales, lo que lleva a un 'efecto de externalización' donde los beneficios se filtran al extranjero. Plataformas extranjeras como Shein y Temu han capturado más de un tercio de las ventas en línea de ropa local explotando lagunas regulatorias y costos de cumplimiento más bajos. Esta tendencia se espera que crezca a 22.200 millones de rands para 2030, arriesgando más de 34.000 empleos locales en manufactura y comercio minorista. El CEO de Takealot, Frederik Zietsman, advirtió: 'a menos que se corrija el desequilibrio, nos convertiremos en un país de almacenes, y no en un país de fábricas'.
El informe identifica cinco desafíos estructurales: regulación fragmentada entre agencias como el SA Revenue Service y la Competition Commission; falta de políticas de localización que vacían la base industrial; exclusión digital que margina 900 mil millones de rands en economías de townships y rurales; y control insuficiente sobre datos y algoritmos. La supervisión está fragmentada, con reguladores usando leyes obsoletas para una economía moderna, como observó el subcomisario Hardin Ratshisusu: 'Los reguladores de hoy trabajan con leyes diseñadas para una economía de una era muy antigua'.
Para abordar esto, el informe propone un marco 'CART': 'Connect' para inclusión digital a través de infraestructura y habilidades; 'Accelerate' para participación de pequeñas empresas mediante hubs logísticos; 'Regulate' con una unidad dedicada de comercio electrónico en el Department of Trade, Industry and Competition; y 'Trade' aprovechando el African Continental Free Trade Area. Phuthi Mahanyele-Dabengwa, CEO de Naspers South Africa, enfatizó la colaboración: 'con la inversión y colaboración adecuadas, no solo podemos impulsar a Sudáfrica hacia adelante, sino impulsar al continente africano hacia adelante'. El CEO del Ecommerce Forum SA, Dr Alastair Tempest, comparó el sector a un reloj: 'Parece simple desde fuera, pero si los engranajes y ruedas no funcionan juntos, no marcará el tiempo'.
Sin acción, el crecimiento puede canibalizar el comercio minorista existente en lugar de crear nuevo valor, advierte el informe, instando políticas amigables con la innovación como sandboxes regulatorios.