Mientras la tormenta Johannes sigue perturbando Suecia tras los cortes iniciales de luz y fallecidos, surgen nuevos retos: la peligrosa tala de árboles retrasa la restauración, un crucero afronta terror en el mar, una estación de esquí sufre duramente, y las aseguradoras se preparan para cubrir la mayoría de daños sin fuerza mayor.
La tormenta Johannes, que azotó el norte y centro de Suecia los días 28-29 de diciembre con vientos equiparables a tormentas mayores pasadas, ha causado miles de árboles caídos que bloquean las líneas eléctricas. En Västernorrland, Eon está limpiando intensamente áreas como Åstön en Timrå, pero el gerente regional Peter Hjalmar advierte de que la restauración podría extenderse al fin de semana de Año Nuevo debido a peligros como árboles que se parten hacia atrás durante el trabajo.
Un hombre de 81 años, Lars-Göran Westerlund, escapó por poco ileso cuando un pino de 20 metros se desplomó sobre su propiedad, enterrando su Toyota bajo ramas. «¡Menos mal que tengo otro coche!», dijo.
En el mar, un crucero de Viking Line a Turku se convirtió en caos para una familia en medio de violentas sacudidas; los pasajeros se aferraron a los muebles mientras el cristal se rompía y se produjeron lesiones, incluyendo un golpe en la cara y un esguince de tobillo. La jefa de comunicaciones Eleonora Hansi insiste en que la seguridad fue prioritaria sin lesiones oficiales reportadas, mientras que otros viajes fueron cancelados.
La estación de esquí Kungsberget vio cientos de árboles caídos sobre pistas, remontes y equipo. El CEO Joakim Carlsson lo calificó de sin precedentes: «Nadie aquí ha vivido nada igual».
Las aseguradoras no pueden invocar fuerza mayor. Las pólizas de hogar cubren daños por árboles en viviendas, roturas de tuberías relacionadas con cortes de luz o comida estropeada, pero no la remoción de árboles. El experto Peter Stark de Konsumenternas Försäkringsbyrå señala que son posibles pagos reducidos por negligencias como toldos mal asegurados.