Takaichi encabeza coalición minoritaria: desafíos de la historia japonesa

Sanae Takaichi, como presidenta del PLD, ha formado un nuevo gobierno de coalición minoritaria con el Partido de la Innovación de Japón. Tras el fin de la alianza de larga data entre el PLD y Komeito, su administración promete políticas como reducir el impuesto a la gasolina y los escaños en la Dieta. La historia política japonesa resalta los desafíos para mantener la estabilidad en tales gobiernos.

La coalición PLD-Komeito, que comenzó en 1999 y duró 26 años, se convirtió en un gobierno minoritario después de perder escaños en las elecciones de la Cámara de Representantes del año pasado y en las de la Cámara de Consejeros este verano. Komeito anunció su retiro de la coalición en octubre. Tras la dimisión del ex primer ministro Shigeru Ishiba, se intensificaron las conversaciones interpartidistas, lo que llevó a la elección de Sanae Takaichi como presidenta del PLD y a la formación de una nueva coalición con el Partido de la Innovación de Japón.

La administración de Takaichi es altamente orientada a políticas, prometiendo reducir el impuesto a la gasolina, recortar el número de escaños en la Dieta y considerar el establecimiento de una 'capital secundaria'. Estas son políticas sin precedentes que se pospusieron bajo la coalición anterior PLD-Komeito. Admirando a Margaret Thatcher, la ex primera ministra británica conocida como la 'Dama de Hierro', Takaichi busca superar la resistencia de los partidos de oposición y miembros del PLD durante la próxima sesión extraordinaria de la Dieta.

Mirando hacia atrás en la historia política japonesa, la coalición PLD-Komeito de 2012 bajo el primer ministro Shinzo Abe tuvo éxito durante 13 años a través de cuatro primeros ministros, fortaleciendo la seguridad nacional y la revitalización económica. Sin embargo, los gobiernos minoritarios a menudo luchan con la estabilidad; los líderes visionarios fracasan sin una base sólida. Internacionalmente, la coalición alemana de Helmut Kohl de 1982-98 impulsó la unidad europea. En contraste, Thatcher lideró una administración de partido único. En Japón, el debilitamiento de las bases de apoyo tradicionales y el aumento de votantes flotantes hacen que las elecciones sean impredecibles, planteando desafíos significativos para el nuevo gobierno.

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