La capital de Irán, Teherán, se enfrenta a graves escaseces de agua debido a tormentas cambiantes y veranos abrasadores. La ciudad corre el riesgo de un futuro «Día Cero» cuando los grifos queden secos. Este problema proviene de los impactos del cambio climático en la región.
Teherán, la bulliciosa capital de Irán, se enfrenta a una grave crisis de agua agravada por cambios ambientales. Según informes, los patrones de tormentas cambiantes y los veranos cada vez más calurosos están agotando los recursos hídricos, empujando a la ciudad hacia un escenario crítico de «Día Cero» donde los suministros podrían cesar por completo.
La situación resalta desafíos más amplios en áreas urbanas vulnerables al cambio climático. Como parte de la colaboración Climate Desk, esta historia proviene del Bulletin of the Atomic Scientists, enfatizando la intersección de sequía, clima extremo y escasez de agua en ciudades como Teherán.
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Este desarrollo llama la atención sobre la necesidad de estrategias adaptativas en la gestión del agua ante temperaturas crecientes y precipitaciones alteradas.