Alrededor de un tercio de las vacunas contra la viruela símica donadas por Japón a la República Democrática del Congo se están desperdiciando debido a problemas de almacenamiento después de su preparación para el uso. El jefe de la respuesta contra la viruela símica en Congo destacó el problema en medio de los esfuerzos para combatir la cepa del clado Ib que desencadenó una emergencia sanitaria global el año pasado. Japón ha proporcionado 3 millones de dosis de su vacuna LC16.
Alrededor de un tercio de las vacunas contra la viruela símica donadas por Japón a la República Democrática del Congo se están desperdiciando porque no se pueden almacenar una vez preparadas para su uso, según Cris Kacita, jefe de la respuesta contra la viruela símica en Congo. Este problema surge en la lucha contra la cepa del clado Ib de la viruela símica, que se extendió internacionalmente y provocó una emergencia sanitaria global el año pasado.
Japón ha donado 3 millones de dosis de su vacuna LC16 a Congo. La segunda tanda de 1,5 millones de dosis llegó en septiembre, unos dos años después del inicio del brote. Congo comenzó a vacunar con LC16 en Kinshasa en agosto, y ahora más de medio millón de personas han sido vacunadas con LC16 o con la vacuna de Bavarian Nordic, dijo Kacita, aunque algunos datos están pendientes.
La vacuna LC16, producida en Japón, está destinada a ayudar a combatir el brote de viruela símica, pero los desafíos de almacenamiento después de la preparación están obstaculizando su efectividad. Esta donación subraya las relaciones sanitarias entre Japón y Congo en medio de los esfuerzos internacionales para abordar la crisis, aunque la tasa de desperdicio plantea preguntas sobre el impacto de la ayuda.