Se agota el tiempo para el método de Lecornu tras el rechazo presupuestario

La primera parte del proyecto de ley de finanzas fue rechazada casi por unanimidad por los diputados en la noche del 21 al 22 de noviembre. Esta situación sin precedentes bajo la Quinta República aísla al primer ministro Sébastien Lecornu, cuya estrategia de diálogo tiene dificultades para dar resultados. Con menos de cuarenta días antes del plazo constitucional del 31 de diciembre, el gobierno se enfrenta al riesgo de una parálisis financiera.

En un período marcado por turbulencias políticas, el rechazo de la sección de ingresos del proyecto de ley de finanzas representa un evento sin precedentes bajo la Quinta República. Impulsado por la masiva abstención del bloque central, este voto pone de manifiesto la fragilidad de la mayoría del gobierno. Sébastien Lecornu, quien él mismo se describe como el 'jefe de gobierno más débil' de esta era, ha confiado en un enfoque de consulta con las oposiciones y socios sociales desde el inicio de su mandato.

Este 'método Lecornu' se basa en notables concesiones, como el abandono del uso del artículo 49.3 de la Constitución y la suspensión de la reforma de las pensiones, con la esperanza de asegurar al menos la neutralidad del Partido Socialista (PS). Este último busca así emanciparse de La France Insoumise (LFI), reclamando un papel central en el panorama político. Sin embargo, estos esfuerzos aún no han desbloqueado la situación, dejando al primer ministro aislado.

Los parlamentarios comparten parte de la responsabilidad de este bloqueo. LFI y el Rassemblement National esperan un fracaso del gobierno para acelerar nuevas elecciones, mientras que el campo gobernante y la derecha han evitado medidas fiscales dirigidas a los más ricos, que podrían haber sumado a parte de la izquierda. El PS, habiendo asegurado la renuncia al 49.3 como prioridad, se encuentra ahora en una posición delicada con respecto a sus aliados de izquierda, temiendo una trampa en cualquier compromiso con el centro.

A pesar de esto, Lecornu continúa su enfoque proponiendo un debate en la Asamblea Nacional sobre cinco prioridades absolutas: el déficit, la reforma del Estado, la energía, la agricultura, así como la seguridad interna y externa. Invita a todos los grupos políticos y socios sociales a tomar posición sobre estos temas. La Constitución exige, sin embargo, que los textos presupuestarios se promulguen antes del 31 de diciembre para que surtan efecto el 1 de enero. Más allá de este plazo, las alternativas son limitadas a ordenanzas —excluidas por Lecornu— o una 'ley especial', como en 2024, que asegura operaciones financieras provisionales pero aumenta la inestabilidad económica y amplía el déficit.

Esta opción, aunque evita un bloqueo total, complica particularmente el aumento de los créditos de defensa ante la creciente amenaza rusa. Varias voces entre ecologistas y socialistas llaman a un acuerdo global con el bloque central para aprobar el presupuesto y salir de la crisis.

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