El interés de los inversores por las acciones no cotizadas ha disminuido drásticamente, lo que ha provocado que los volúmenes de negociación caigan hasta un 70 por ciento. La bajada de los precios y la menor cantidad de nuevas ofertas han contribuido a esta ralentización. La actividad se mantiene estable para algunas empresas populares, aunque la demanda se ha debilitado en determinados sectores.
El descenso refleja un menor apetito entre los inversores por las acciones que no cotizan en los mercados públicos. Los observadores del mercado vinculan esta tendencia a unas valoraciones más moderadas y a una oferta limitada de nuevas emisiones en este segmento. Sectores como el de defensa y la hostelería han experimentado un debilitamiento especialmente notable en el interés de los compradores.