El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hablaron por teléfono en medio de una creciente fricción sobre si emprender más acciones militares o recurrir a la diplomacia en el conflicto con Irán.
La llamada se produjo después de que Israel llevara a cabo ataques aéreos en el sur del Líbano contra objetivos de Hezbolá. Netanyahu había señalado planes para realizar ataques cerca de Beirut, lo que generó preocupaciones sobre una escalada más amplia. Trump describió públicamente la conversación como productiva e instó a la moderación respecto a los ataques en Beirut. En privado, los líderes han discrepado sobre los objetivos: Trump busca un acuerdo que mantenga al régimen iraní en el poder, mientras que Netanyahu favorece una presión sostenida para debilitar las capacidades iraníes. La representante republicana Ashley Hinson, de Iowa, señaló la semana pasada que la guerra corre el riesgo de convertirse en un lastre político si se prolonga, citando el aumento de los precios de la gasolina y las bajas estadounidenses. Netanyahu se enfrenta a elecciones en octubre, lo que añade presión interna. Los intercambios ponen de relieve las diferencias de larga data en las prioridades entre ambos líderes, a pesar de su coordinación inicial para iniciar la guerra hace tres meses.