El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, boicoteó el domingo la final de la Copa del Mundo entre Argentina y España. Decidió no asistir al partido en Nueva Jersey tras una serie de desacuerdos con la FIFA.
Ceferin había viajado a Ciudad de México para el partido inaugural del torneo entre los coanfitriones, México y Sudáfrica. Su ausencia en la final se debió a la decisión de la FIFA de revocar la suspensión de Folarin Balogun tras la intervención del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
La UEFA calificó la medida como inédita, incomprensible e injustificable. La organización declaró que, cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por quienes deben protegerlas, la integridad del juego está en riesgo y la credibilidad de la competición se ve socavada.
Ceferin también se opuso a iniciativas de la FIFA, como los espectáculos de entretenimiento durante el descanso y los planes para ampliar la Copa del Mundo a 64 equipos. La UEFA no tiene previsto introducir espectáculos similares en sus propias competiciones y pretende congelar los precios de las entradas para la Eurocopa 2028.