A medida que la globalización flaquea, los países que construyan capacidad productiva, no exceso financiero, prevalecerán. Una opinión argumenta que el poder se desplaza de los mejores precios de activos a construir, suministrar y sostener bajo presión. La historia muestra que las naciones luchan por mantener influencia cuando las finanzas superan la producción.
Esta opinión en el South China Morning Post examina el declive de la globalización en medio de la rivalidad EE.UU.-China. El autor enfatiza que los cambios en la política comercial afectan no solo el comercio, sino la base del poder: de quién fija mejor los precios de los activos a quién puede construir, suministrar y sostener cuando los sistemas están bajo tensión. El artículo recorre la historia, señalando que el poder ha recaído durante mucho tiempo en la producción—carreteras, puertos, herramientas de máquina, y recientemente software, datos y sistemas de inteligencia artificial, siempre que generen producción real en lugar de expectativas infladas. Los problemas surgen cuando las sociedades destacan en negociar títulos de ingresos futuros por encima de expandir la capacidad productiva actual. Las palabras clave incluyen Britain, Hong Kong, New York, trade wars, China, United States, Finance, Artificial intelligence, French President Emmanuel Macron, Spain, Davos, European Commission President Ursula von der Leyen, AI, Deng Xiaoping y Germany. El texto advierte que las grandes potencias que ignoren la fabricación arriesgan el declive en la rivalidad. Publicado el 2 de febrero de 2026, subraya la importancia estratégica de la producción sobre las finanzas.