Un trabajador vietnamita que sobrepasó su visado es ahora objetivo de la represión contra la mano de obra ilegal impulsada por la primera ministra Sanae Takaichi en Japón. Minh, que llegó en 2015 bajo el Programa de Formación de Internos Técnicos, realizó trabajos exigentes durante una década para abordar la escasez de mano de obra envejecida en Japón. El programa está diseñado para enseñar habilidades que los trabajadores extranjeros puedan llevar de vuelta a sus países en desarrollo.
Japón ha ampliado la admisión de trabajadores extranjeros para combatir una grave escasez de mano de obra en medio del rápido envejecimiento de su población. El trabajador vietnamita Minh (seudónimo para proteger su identidad) llegó en 2015 bajo el Programa de Formación de Internos Técnicos (TITP), que permite a trabajadores de países en desarrollo adquirir habilidades en Japón para transferirlas de vuelta a sus países de origen. Durante una década, Minh asumió tareas extenuantes como el chorreado de arena en barcos y la soldadura de acero, contribuyendo a las necesidades de mano de obra de Japón. Sin embargo, al haber sobrepasado su visado, ahora cae bajo el escrutinio de la represión prometida por la primera ministra Sanae Takaichi contra los trabajadores ilegales. Esta iniciativa busca frenar el aumento de los sobreseimientos de visado y mantener el orden en el mercado laboral. Aunque las relaciones Vietnam-Japón se benefician de estos intercambios de trabajadores, casos como el de Minh destacan las brechas entre los objetivos de formación de habilidades del programa y las duras realidades del empleo en el terreno.