La Casa Blanca salió el jueves en defensa de la escolta de las Indiana Fever, Sophie Cunningham, después de que recibiera críticas por afirmar que los hombres no deberían competir en deportes femeninos ni compartir vestuarios femeninos.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que el presidente Donald Trump está al tanto de los comentarios de Cunningham y comparte sus preocupaciones. Leavitt señaló a los periodistas que Trump no ha contactado a Cunningham, pero que está siguiendo la noticia. Leavitt describió la reacción negativa como una evidencia de la desconexión entre ciertos activistas y el público. Calificó la postura de que los hombres no deberían participar en deportes femeninos como un tema apoyado por una mayoría del 80-20, basado en el sentido común y en hechos biológicos. Cunningham hizo estas declaraciones en una entrevista con ESPN publicada el martes y se mantuvo firme en ellas al ser presionada el miércoles. Aseguró que su objetivo es proteger a las niñas en el deporte y en los vestuarios, al tiempo que rechazó las etiquetas que la acusan de odiar a las personas transgénero. La Asociación de Jugadoras de la WNBA ha expresado su oposición a las restricciones sobre la participación de personas transgénero en el deporte.