Una mujer de 46 años y sus dos hijos adolescentes fueron hallados muertos con las manos atadas en su casa de Wilmer, Alabama, el lunes por la mañana. El sheriff del condado de Mobile, Paul Burch, describió la escena como brutal, señalando que las víctimas fueron asesinadas en habitaciones separadas en medio de indicios de un ataque dirigido. Las autoridades cuentan con pistas sólidas y buscan a uno o más sospechosos.
Lisa Ferguson, de 46 años, Keziah Luker, de 17, y Thomas Cordell, de 12, fueron encontrados muertos la madrugada del lunes en su casa de Auble Moody Road en Wilmer, una comunidad no incorporada a unos 40 kilómetros al noroeste de Mobile y cerca de la frontera con Misisipi. Los agentes acudieron al lugar alrededor de las 2:30 a.m. después de que un familiar fuera a comprobar cómo estaban, alertado por el padre del hijo que esperaba Luker, quien notó que el teléfono de ella se activaba en mitad de la noche. Burch declaró durante una rueda de prensa que los tres tenían las manos atadas a la espalda con bridas y que la casa presentaba signos de desorden, como cajones de cómoda abiertos, lo que sugiere que alguien buscaba algo. Los tres fueron asesinados con brutalidad: a la madre la apuñalaron y le cortaron la garganta, la joven de 17 años —quien estaba embarazada de siete u ocho meses— recibió un disparo, y al menor de 12 años le cortaron la garganta, quedando casi decapitado. Las víctimas estaban en habitaciones distintas y Burch indicó que los atacantes tenían un plan, pues trajeron las bridas consigo. Burch calificó el suceso como un crimen dirigido, no una situación doméstica, y señaló que habría sido difícil para una sola persona controlar a las tres víctimas simultáneamente, lo que sugiere la participación de múltiples perpetradores. Su oficina cuenta con pistas sólidas y espera detener pronto al sospechoso o sospechosos. La oficina del fiscal de distrito determinará los posibles cargos relacionados con el bebé no nacido.