El nuevo gobierno sirio necesita ayuda para la reconstrucción, pero Pekín está profundamente preocupado por los grupos militantes uigures en el país. Analistas dicen que ambas partes deben superar el obstáculo de los militantes vinculados a Xinjiang integrados en las fuerzas sirias. Un académico chino destaca el potencial papel significativo de China en la reconstrucción económica de Siria.
El gobierno de transición de Siria, formado tras la caída de Bashar al-Assad el año pasado, busca ayuda internacional para reconstruir la nación devastada por la guerra. China, actor clave en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, podría desempeñar un papel significativo aquí. Sin embargo, Pekín está altamente vigilante respecto a los grupos militantes uigures en Siria, que participaron en la lucha contra el régimen de Assad y se han integrado en las fuerzas armadas sirias.
Los analistas señalan que este es el principal obstáculo para mejorar las relaciones China-Siria. Los grupos uigures incluyen el Movimiento Islámico de Turkestán y el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), vinculados a Al Qaeda y designados como organizaciones terroristas por el Consejo de Seguridad de la ONU. China teme que estos grupos puedan amenazar la estabilidad en Xinjiang.
Sun Degang, director del Centro de Estudios de Oriente Medio de la Universidad Fudan, dijo: «La máxima prioridad de Siria es la reconstrucción económica, un área en la que China podría desempeñar un papel significativo». Instó al nuevo gobierno a actuar contra estos grupos militantes uigures vinculados a Xinjiang.
Aunque aliados como Rusia apoyan al nuevo régimen sirio, los países occidentales, incluidos Estados Unidos, siguen escépticos ante militantes islamistas como Hayat Tahrir al-Sham. China espera asegurar la seguridad de sus inversiones en la reconstrucción mediante esfuerzos diplomáticos mientras protege sus intereses nacionales.