Un análisis de Naturvårdsverket muestra que el número de cazadores en Dalarna está cayendo, especialmente entre los más jóvenes. Esta tendencia sigue el patrón nacional, a pesar de la arraigada tradición de caza de la región.
Entre 2015 y 2025, el número de titulares de permisos de caza en Dalarna disminuyó un 12 por ciento. La proporción pasó del 6,0 por ciento en 2005 al 4,5 por ciento en 2024. Para los jóvenes de hasta 29 años, el porcentaje se desplomó del 11,0 por ciento al 7,6 por ciento entre 2017 y 2025.
Rasmus Söderberg, responsable de juventud en la Asociación Sueca para la Caza y la Gestión de la Fauna en Falu Jaktvårdskrets, confirma la tendencia. Señala que pocos jóvenes se inician en la caza sin conexiones familiares y que las redes sociales difunden una imagen distorsionada de la actividad.
No obstante, Dalarna posee la cultura cinegética más fuerte del país según las cifras. El 51 por ciento considera la caza como una tradición importante, frente al 36 por ciento a nivel nacional. Solo el 9,5 por ciento caza principalmente en otros condados.
Para revertir el declive, la asociación organiza actividades de prueba, que incluyen gestión de la fauna y prácticas de tiro para los jóvenes.