Crisis energética

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En La Habana, los apagones programados o inesperados de hasta 12 horas se han convertido en una constante que obliga a los cubanos a reorganizar sus rutinas diarias. Familias como la de Laura, de 68 años, priorizan cocinar antes de las interrupciones para evitar que se eche a perder la comida en refrigeradores limitados. Estas fallas eléctricas afectan el trabajo, la salud y el bienestar psicológico de millones.

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