En el pueblo leonés de Villamanín, los vecinos han alcanzado un acuerdo para compensar un desajuste de cuatro millones de euros en el reparto del primer premio de la Lotería de Navidad, causado por la venta de más participaciones que décimos disponibles. La comisión de fiestas asumirá más de dos millones, mientras los premiados cederán un porcentaje menor de sus ganancias. El pacto busca preservar la paz en la comunidad, aunque ha generado divisiones y tensiones.
El 22 de diciembre, Villamanín, un pueblo de unos 900 habitantes en León, celebró haber ganado el Gordo del Sorteo Extraordinario de Navidad con el número 79.432, vendido en participaciones de cinco euros por la comisión de fiestas. Cada papeleta premiada equivalía a 80.000 euros, pero la alegría se tornó en conflicto al descubrirse que se vendieron más participaciones que décimos consignados: un talonario de 50 papeletas se olvidó de entregar, generando un desajuste de cuatro millones de euros.
El 26 de diciembre, alrededor de 300 personas se reunieron durante tres o cuatro horas en el Hogar del Pensionista para debatir la solución. Inicialmente, se propuso que cada premiado cediera el 6% de su premio (4.800 euros), pero tras intensas discusiones con llantos y acusaciones, la comisión acordó renunciar a su décimo propio y participaciones personales, cubriendo más de dos millones de euros, equivalente a cinco décimos. Los vecinos aportarán alrededor del 3% (unos 2.400 euros por papeleta), según residentes como Aitor Fernández, quien lo calificó de "lo más ético posible".
La comisión explicó que fue un "error involuntario" al contar los talonarios tras la venta de 400 o 450 participaciones. El lotero Rubén González confirmó que recibieron dinero para 81 décimos en lugar de los 90 esperados, dejando 10 en el aire. Algunos vecinos, como una anónima, expresaron desconfianza: "Supongo que no sea intencionado, pero no vamos a pagarlo entre todos". Otros, como Inmaculada Gutiérrez, abogaron por la solidaridad: "No va a ser más o menos feliz por ceder parte de su premio".
El dinero se depositará en un juzgado para un reparto transparente antes del 22 de marzo. La Guardia Civil vigiló para evitar incidentes, y la fiesta de prenochevieja se canceló. El pueblo, ahora dividido entre quienes ven un despiste y quienes sospechan intenciones ocultas, priorizó el entendimiento para cobrar sin judicializar el caso.