Dos proyectos en Brasil usan inteligencia artificial para recrear las voces de figuras históricas como Vladimir Herzog y Fábio Penteado, con el objetivo de preservar la memoria colectiva. Algunos los ven como una herramienta educativa innovadora, mientras otros critican el riesgo de adulterar hechos históricos. Los experimentos, autorizados por las familias, tuvieron lugar recientemente en São Paulo y Campinas.
El 30 y 31 de octubre de 2025, en el Centro de Investigación y Formación de Sesc São Paulo, visitantes y periodistas interactuaron con un panel LED que reproducía la voz de Vladimir Herzog (1937-1975), periodista asesinado por la dictadura militar. El proyecto, creado por Pedro Markun y una consejera del Instituto Vladimir Herzog, utiliza tecnología de simulación de voz similar a la empleada para recrear los tonos de Elis Regina o Michael Caine, pero centrada en preservar ideas históricas.
Desde el 1 de noviembre de 2025 hasta finales de marzo de 2026, la exposición 'Pétalas e Estrelas' en el Centro de Convivencia Cultural de Campinas (SP) permite a los visitantes llamar y escuchar la voz del arquitecto Fábio Penteado (1929-2011), que responde sobre sus obras y conceptos. Ambos avatares de IA se basan en décadas de investigación documental, con límites cronológicos para evitar especulaciones, y fueron autorizados por las familias.
Los defensores argumentan que, a diferencia de los deepfakes maliciosos como los anuncios falsos de Drauzio Varella, estos proyectos promueven la transparencia y la educación. 'La unión de bases documentales rigurosas con simulación de voz y tono crea una experiencia potente', afirma el creador, destacando el potencial para museos y escuelas. Lo comparan con la recreación emocional en películas como 'Ainda Estou Aqui', vista por seis millones de brasileños, que educó a generaciones sobre la dictadura sin cuestionamientos éticos sobre los actores.
Los críticos, como un periodista y profesor de ECA-USP, ven riesgos de inautenticidad. 'Hacer hablar a una persona muerta con palabras que nunca dijo en vida mediante inteligencia artificial es adulterar los eventos', advierte, citando a Paulo Markun y Pedro Markun como creadores. Enfatiza que mezclar hechos documentados con locuciones ficticias, incluso ancladas en fuentes confiables, puede debilitar la verificación factual esencial para la justicia sobre los crímenes de la dictadura. En una era de desinformación, tales voces artificiales en productos educativos demandan precaución para no nublar el discernimiento público.