En lo corrido de 2025, Algeciras registra 26 homicidios, superando los 22 de 2024 y acercándose a los 27 de 2023, el récord de la década. La mayoría de los casos se asocian a disidencias de las Farc, lo que genera alarma en el municipio PDET del Huila. El alcalde Alexander Martínez clama por mayor apoyo estatal ante la escalada de violencia.
Algeciras, la despensa agrícola del Huila, enfrenta una escalada de violencia que amenaza con hacer de 2025 el año más letal de la última década. Hasta el 10 de diciembre, se han reportado 26 homicidios, un aumento del 18,1% respecto a los 22 de 2024. Esto deja al municipio a solo un caso de igualar los 27 de 2023. Los últimos dos meses han sido especialmente crudos, con 13 asesinatos desde el 18 de octubre, incluyendo víctimas como Cristian Andrés Ibáñez Segura y Evangelina Rumique el 12 y 24 de noviembre, respectivamente.
La mayoría de las víctimas son jóvenes de 17 a 23 años, y los hechos se vinculan a disidencias de las Farc, lideradas por alias 'Calarcá' del frente 'Iván Díaz'. El alcalde Alexander Martínez enfatiza: “En Algeciras nunca ha existido delincuencia común”, y añade que “la violencia parece recrudecerse nuevamente en nuestro municipio”. Denuncia la falta de pie de fuerza constante y la impunidad en las investigaciones, posiblemente relacionadas con disputas territoriales o 'limpieza social'.
Martínez reitera su llamado al Gobierno de Gustavo Petro por más inversión social y presencia militar, ya que “las inversiones han sido como a cuentagotas”. En contexto regional, incidentes relacionados incluyen la captura de un presunto disidente en Algeciras por extorsión, que generó tensión en Campoalegre con presiones de grupos armados como 'Rodrigo Cadete'. Políticos como el senador Carlos Julio González Villa urgen recuperar el control territorial, judicialización y desarrollo PDET. La senadora Esperanza Andrade critica el fracaso de la 'Paz Total', mientras el diputado Omar Alexis Díaz apunta a choques entre disidencias y la Segunda Marquetalia.
Esta situación afecta la economía local y estigmatiza a los campesinos, con temor a más violencia en la época decembrina.