Antony Starr, conocido por interpretar al amenazante Homelander en The Boys de Prime Video, mostró inicialmente poco interés en hacer una audición para el papel. El actor neozelandés desestimó la oportunidad por dudas sobre si encajaba en el molde de superhéroe. Sin embargo, su audición final le aseguró uno de los roles de villano más icónicos de la televisión.
Resistencia inicial
Antony Starr estaba en auge en su carrera cuando llegaron las convocatorias de casting para The Boys. Habiendo construido un currículum con apariciones tempranas en Xena: Warrior Princess y papeles principales en series australianas como Mercy Peak, Outrageous Fortune y Tricky Business, ganó reconocimiento en EE.UU. protagonizando el drama de Cinemax Banshee en 2013. A pesar de que sus representantes le insistieron con el guion del piloto, Starr lo ignoró durante aproximadamente una semana y media, asumiendo que un proyecto de superhéroes no se ajustaba a su físico.
Se comparó desfavorablemente con actores como Henry Cavill, diciendo a Metro en una entrevista de 2020: "No van a elegirme de todos modos, no estoy hecho para eso. Henry Cavill mide 12 pies, está construido como una casa de mierda de 12 pies de ladrillo, y es maravilloso, guapo y encantador; no voy a conseguir eso."
Punto de inflexión y audición
Frustrado por las persistentes insistencias de su equipo, Starr grabó una audición informal en su iPad en un vestuario durante otro proyecto, describiéndola como un acto "casi por despecho". La cinta llegó al showrunner Eric Kripke, quien quedó impresionado. Al leer el guion, Starr apreció el enfoque subversivo de la serie sobre los superhéroes, lo que lo motivó a esforzarse más.
Para su prueba de cámara, montó un set de bajo presupuesto en un sótano, bromeando que parecía una escena de Blair Witch Project. Este enfoque poco convencional encajó bien con el personaje complejo y atormentado de Homelander. La persistencia de Starr dio frutos, llevándolo a su casting y a una actuación destacada en el éxito de Prime Video.