El Riesgo País de Argentina registró una leve disminución de 4 puntos básicos este martes 18 de noviembre de 2025, cerrando en 614 puntos. Esta caída moderada se enmarca en un contexto de optimismo por acuerdos comerciales con Estados Unidos y estabilización cambiaria. El indicador, medido por JP Morgan, refleja una mayor confianza inversora en la capacidad de pago del país.
El Riesgo País, un indicador clave elaborado por el banco de inversión estadounidense J.P. Morgan como parte del Emerging Markets Bond Index (EMBI), mide la sobretasa que Argentina debe pagar por su deuda en comparación con bonos del Tesoro de EE. UU., considerados libres de riesgo. Este termómetro financiero cerró el 18 de noviembre de 2025 en 614 puntos básicos, tras una variación de -0,65%, pasando de 618 puntos el día anterior. La leve baja se produjo en una jornada donde los bonos soberanos en dólares, como los Globales y Bonares, registraron pérdidas promedio del 0,3%.
En la última semana, el indicador mostró volatilidad. El lunes 10 de noviembre perforó la barrera de los 600 puntos, su nivel más bajo desde enero, impulsado por expectativas de un acuerdo comercial con Estados Unidos. Sin embargo, el lunes 17 repuntó a 618 puntos ante la espera de precisiones sobre ese pacto y resultados empresariales internacionales, generando cautela en el mercado.
La estabilidad cerca de los 600 puntos se atribuye a varios factores: un menor riesgo de default en el corto plazo, especialmente ante vencimientos en enero; posibles recompras de deuda por el Gobierno para sostener los bonos; y la calma cambiaria. Además, el reciente anuncio de un acuerdo de cooperación bilateral en comercio e inversiones con EE. UU. alimenta un optimismo moderado. No obstante, la debilidad en mercados globales, volatilidad en acciones tecnológicas y la necesidad del Banco Central de reconstituir reservas mantienen la prudencia, evitando caídas más pronunciadas.
El Riesgo País es crucial para Argentina, ya que niveles altos encarecen el financiamiento externo, afectan el crédito para empresas y el Estado, y desalientan inversiones. Una reducción sostenida es esencial para reactivar la economía y estabilizar variables macroeconómicas.