Bitcoin ha caído un 30% desde su máximo histórico, lo que lleva a los asesores financieros a anticipar un aumento de la cosecha de pérdidas fiscales en activos digitales este año. Con la criptomoneda a la baja un 5% en lo que va del año mientras el S&P 500 ha subido un 18%, los inversores tienen incentivos para vender posiciones perdedoras en cripto y compensar ganancias bursátiles antes del 31 de diciembre.
La reciente caída de Bitcoin, la criptomoneda de mayor valor de mercado del mundo, la ha situado un 30% por debajo de su pico, creando condiciones inusuales para estrategias fiscales. Los asesores financieros indican que este descenso probablemente está impulsando más cosecha de pérdidas fiscales en activos digitales que en años anteriores. Esta práctica consiste en vender inversiones con bajo rendimiento para materializar pérdidas que compensen ganancias de capital en otros lugares, lo que puede reducir las obligaciones fiscales.
En lo que va de año, Bitcoin ha caído un 5%, en fuerte contraste con el índice S&P 500, que ha subido aproximadamente un 18% en el mismo período. Esta divergencia ofrece una clara oportunidad a los inversores que poseen ambas clases de activos. Aquellos que compraron Bitcoin cerca de su máximo de octubre se beneficiarán más al liquidar posiciones antes del límite de fin de año el 31 de diciembre.
Estos movimientos permiten equilibrar las ganancias de acciones, incluidos los fondos cotizados en bolsa, con las pérdidas en criptomonedas, conforme a las directrices del Internal Revenue Service sobre ganancias de capital. La tendencia pone de relieve la creciente integración de las criptomonedas en la gestión patrimonial general, aunque los asesores advierten de que la efectividad de la estrategia depende de las carteras y situaciones fiscales individuales.