El Ejército británico ha incorporado un ejercicio de navegación a caballo en su competición anual de la Copa Princesa Isabel, inspirándose en el uso de caballos en terrenos difíciles por parte de un grupo de voluntarios estonios. Los soldados del Regimiento de Caballería de la Casa Real navegaron por terrenos irregulares en Sandhurst utilizando únicamente mapas y brújulas. Las autoridades destacan la adaptabilidad en la guerra moderna sin que esto suponga el reemplazo de las unidades mecanizadas.
El Regimiento de Caballería de la Casa Real actualizó recientemente la Copa Princesa Isabel, de 77 años de antigüedad, para incluir un ejercicio de navegación montada en la zona de entrenamiento de Barossa, en la Real Academia Militar de Sandhurst. Los soldados se enfrentaron a aulagas espesas, barro profundo y bosques densos a caballo, confiando únicamente en brújulas y mapas para orientarse. Según un portavoz del Ejército, la competición pone a prueba ahora la aptitud física, la puntería, la navegación y la resiliencia en combate, además de las habilidades tradicionales de equitación y ceremonia. "Si el terreno lo exige, la caballería estará lista", afirmó el portavoz, destacando el enfoque del evento en las necesidades del ejército moderno. El cambio se inspiró en una unidad montada de voluntarios de la liga de defensa de Estonia, donde antiguos soldados utilizan caballos en bosques espesos y terrenos pantanosos donde los vehículos tienen dificultades. Tras realizar ejercicios en el sur de Estonia, el grupo descubrió que los caballos superaban a los vehículos blindados en determinados terrenos. "Su idea es sencilla pero audaz: en bosques espesos y terrenos pantanosos donde los vehículos militares pesados se quedan atascados, los caballos pueden ir a cualquier parte", señaló el portavoz. El Ejército británico hizo referencia a los papeles históricos de la caballería y al uso reciente de animales de carga por parte de sus aliados en Afganistán y los Balcanes. "Nadie sugiere que los caballos de caballería sustituyan a los tanques", añadió el portavoz, subrayando la creatividad y la adaptabilidad en medio de las lecciones aprendidas en Ucrania y Oriente Medio. El soldado Newell, de 21 años, describió el desafío: "Al principio fue bastante difícil intentar orientarme. Es una experiencia completamente distinta ir montado a caballo".