La columnista Carmiña Navia Velasco cuestiona la promoción comercial del 14 de febrero como Día de San Valentín en Colombia, destacando su falta de raíces locales y el contraste con la tradición del Día del Amor y la Amistad en septiembre.
En su columna publicada el 19 de febrero de 2026 en Occidente.co, Carmiña Navia Velasco reflexiona sobre cómo los intereses comerciales impulsan la adopción de días temáticos, como el Día de San Valentín. Señala que la fiesta de este santo fue suprimida por la Iglesia Católica tras el Concilio Vaticano II debido a la ambigüedad en su origen histórico, con dos figuras catalogadas como mártires. Desde el siglo XIV, el nombre evoca el amor romántico, aunque su conexión no es clara.
Navia Velasco explica que en países del norte, especialmente Estados Unidos, el 14 de febrero se celebra como el día de los novios. En Colombia, sin embargo, la tradición es el último sábado de septiembre, conocido como Día de los Novios y el Amor, luego como Día del Amor y la Amistad, con arraigo de décadas. Argumenta que San Valentín carece de tradición local y solo genera gastos innecesarios impulsados por consignas ajenas.
Compara esta imposición con la introducción de Halloween hace 70 años, que inicialmente era desconocida en Colombia, donde las leyendas locales involucraban duendes o la patasola, no brujas europeas. Inicialmente promovido por colegios de influencia norteamericana y luego por el comercio, Halloween ahora es una celebración establecida. Predice que San Valentín seguirá un camino similar, con fiestas ruidosas, souvenirs y centros comerciales abarrotados, sin que los celebrantes puedan explicar su origen.
La columnista no se opone a celebrar el amor, pero critica la manipulación que vacía las tradiciones de autenticidad, profundidad y reflexión. Sugiere que no reemplazará la fecha de septiembre, sino que generará dos oportunidades comerciales separadas por seis meses.