Las autoridades chinas están investigando afirmaciones de que empleados de un importante museo estatal vendieron tesoros culturales en el mercado negro. El escándalo gira en torno al exdirector del Museo de Nanjing, acusado de orquestar una operación masiva de robo y contrabando. El caso se compara con el reciente robo en el Louvre y plantea interrogantes sobre la gestión de reliquias culturales.
Las autoridades chinas están investigando informes de que tesoros culturales de un importante museo estatal, incluido el Museo de Nanjing, fueron vendidos secretamente en el mercado por empleados del museo en un presunto fraude que hace que los ladrones del Louvre parezcan “tontos”. El escándalo salió a la luz a principios de este año cuando un cuadro de la dinastía Ming del siglo XVI, donado por la familia del coleccionista de arte Pang Laichen, apareció en subasta.
Un exsubordinado ha acusado a Xu Huping, exdirector del Museo de Nanjing, de orquestar el robo y contrabando a gran escala de tesoros nacionales. Las palabras clave del informe incluyen Spring in Jiangnan, robo en el Louvre, Pang Laichen, Museo de Nanjing, Museo del Palacio, Xu Huping, Nanjing, dinastía Ming, Ley de Protección de Reliquias Culturales, Guo Lidian y Pang Shuling.
La escala de los presuntos delitos llevó a un comentarista en redes sociales a compararlo con el reciente robo en París, donde ladrones disfrazados de obreros de la construcción robaron algunas de las joyas de la corona del país. “Parece que el ladrón del Louvre aún tiene mucho que aprender: su método es demasiado tonto”, dijo la publicación.
Las acusaciones han sacudido la confianza pública en uno de los principales museos de China en un momento en que las autoridades promueven al país como superpotencia cultural. También han generado preguntas más amplias sobre el manejo de tesoros culturales bajo la Ley de Protección de Reliquias Culturales.