La conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES) rechazó la propuesta de la Unión Europea para fortalecer las restricciones al comercio de anguilas japonesas. Japón se opuso a la medida, argumentando que las poblaciones se han estado recuperando. El resultado alivia las preocupaciones en el sector de las anguilas de Japón.
La conferencia de las Partes de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora, conocida como CITES o Convención de Washington, rechazó una propuesta de la UE para endurecer las restricciones al comercio de anguilas. La medida buscaba incluir la anguila japonesa en la lista de especies reguladas para frenar el contrabando de anguilas europeas etiquetadas falsamente como japonesas u otras. La anguila europea ha estado regulada desde 2009, y la UE afirmó que las poblaciones de anguila japonesa están disminuyendo.
Japón se opuso firmemente, afirmando que las poblaciones de anguila japonesa se han recuperado desde 1990 y no enfrentan riesgo de extinción. Las anguilas japonesas se distribuyen por el este de Asia, incluyendo Japón y China, y difieren de las europeas. Japón también señaló que el contrabando es un problema que la UE debe abordar mediante medidas propias más estrictas. Una evaluación de una agencia de la ONU que indica bajo riesgo de extinción para la anguila japonesa respaldó la posición de Japón, lo que llevó a un reconocimiento internacional.
En la votación, aproximadamente el 70%, o 100 votos, se opusieron a la propuesta, con 35 a favor y 8 abstenciones. La aprobación requería más de dos tercios de apoyo, resultando en un rechazo decisivo mayor al esperado por Japón. La oposición provino de Estados Unidos, naciones asiáticas como China y Corea del Sur, y países africanos. Este resultado refleja el éxito diplomático de Japón al interactuar con naciones africanas en una conferencia internacional en Japón en agosto.
Como uno de los mayores consumidores mundiales de anguilas, Japón importa el 70% de su suministro de China y otros lugares. Las capturas de angulas están disminuyendo y gran parte de la ecología de las anguilas sigue sin aclararse. Para sostener la cultura alimentaria tradicional, Japón debe liderar en la gestión de recursos, aplicando estrictamente límites a la acuicultura, combatiendo la pesca furtiva y avanzando en acuicultura de ciclo completo desde la eclosión artificial.