El año 2026 comienza en Colombia con un enfoque electoral, ante las elecciones al Congreso el 8 de marzo, la presidencia el 31 de mayo y un probable balotaje el 21 de junio. Se han inscrito 3.144 candidatos para las curules legislativas, según registros de la autoridad electoral. Analistas describen el panorama como confuso y difuso, destacando la importancia de campañas limpias para evitar compromisos que fomenten la corrupción.
Las elecciones de 2026 marcan un relevo en las ramas Legislativa y Ejecutiva de Colombia durante los próximos seis meses. El 8 de marzo se elegirá el nuevo Congreso de la República, con 103 curules en el Senado y entre 165 y 182 en la Cámara de Representantes. Según los registros electorales, 1.078 candidatos aspiran al Senado en 26 listas de partidos y movimientos, mientras que 2.066 buscan curules en la Cámara a través de 488 listas, sumando un total de 3.144 aspirantes.
Este proceso se compara con una carrera de autos, donde la elección congressional actúa como la 'pole position', determinando el posicionamiento de partidos y candidatos para la contienda presidencial. Los resultados preliminares de marzo influirán en alianzas, coaliciones y realineamientos políticos. El número de escaños obtenidos por el Pacto Histórico será clave para decidir sobre la convocatoria a una Constituyente.
Paralelamente, tres consultas interpartidistas seleccionarán candidatos de coaliciones para la presidencia, utilizando un tarjetón único donde los votantes marcan solo un nombre para evitar anulaciones. Expertos advierten sobre la proliferación de aspirantes que priorizan la imagen sobre la sustancia, reclutando influencers para atraer votos, lo que contribuye a la baja estima ciudadana hacia la política.
En el contexto de campañas, se enfatiza la necesidad de independencia para buscar el bien común, sin deudas políticas derivadas de compras de votos o líderes. El analfabetismo democrático en Colombia se señala como factor en la corrupción, que inicia desde las campañas. Se insta a los ciudadanos a leer propuestas, conocer trayectorias y no vender su voto, recordando que 'el que paga para llegar, va a llegar a robar'.