El recién elegido Congreso de la República, que asumirá funciones hasta 2030, enfrenta el desafío de transformar la legislación en medio de una baja favorabilidad institucional. Dos análisis destacan la necesidad de acabar con prácticas corruptas y promover la libertad económica para impulsar el desarrollo del país. Se insta a los legisladores a priorizar reformas en salud, educación y pensiones, junto con una mayor deliberación en las votaciones.
El Congreso de la República recién elegido asumirá en julio de 2026 y manejará las leyes del país hasta 2030, según un editorial de La República. En un contexto de baja reputación institucional, marcado por burocracia, contratos y lobby de intereses particulares, se llama a romper el ciclo de transaccionalidad que ha permeado por siglos en la Cámara y el Senado. El presupuesto general de $560 billones no debe usarse como "aceite" para operaciones legislativas que perpetúen la corrupción, sino para fomentar el desarrollo regional, un sistema tributario racional, la derrota de la informalidad y autonomías en educación, salud e infraestructuras.
Un análisis de María Claudia Lacouture, basado en un estudio del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga, evalúa el periodo 2022-2026: se sancionaron 295 leyes, pasando de 65 en 2023 a 120 en 2025, pero con restricciones parciales a la libertad económica en 17 proyectos clave. Cuatro de ellos se convirtieron en ley: la reforma tributaria de 2022, pensional de 2024, laboral de 2025 y la de pequeños y medianos productores agropecuarios de 2025. Solo el proyecto sobre plataformas digitales de transporte superó 61 puntos (64), mientras que 12 tuvieron restricciones severas. Lacouture recomienda que antes de aprobar impuestos o regulaciones, los congresistas pregunten si bajan costos, protegen derechos y estimulan competencia, y aboga por votaciones nominales para asegurar trazabilidad y responsabilidad.
Ambos textos subrayan que el nuevo Congreso debe ser plural, innovador y enfocado en retos del siglo XXI, representando regiones y eligiendo a los mejores ciudadanos para el Senado con entereza nacional. Si al final del periodo un emprendedor abre su negocio más rápido, un trabajador accede a más opciones formales y una familia ahorra sin sobresaltos, habrán "hecho patria", concluye Lacouture.