Carlos Daniel Albornoz, el principal ajedrecista de Cuba con un ELO de 2.577, ha solicitado dejar la selección nacional. Esta decisión llega antes de la Olimpiada Mundial de Ajedrez en Uzbekistán y sigue a la salida de otras figuras clave del equipo. El movimiento se ve como un revés significativo para el ajedrez cubano en medio de desafíos continuos.
La renuncia de Carlos Daniel Albornoz representa otro golpe para el programa de ajedrez de Cuba, que ha enfrentado un declive constante en los últimos años. Albornoz, un joven de 25 años de Camagüey y doble campeón nacional, solicitó formalmente desvincularse de la selección nacional, según informó el periódico estatal Granma. Wilfredo Toledo, jefe del comité técnico nacional, confirmó la noticia, aunque las razones de la salida de Albornoz no se han divulgado. También optó por no participar en torneos próximos, incluidos los que comienzan en menos de dos semanas, y no figurará en la nómina olímpica para el evento del 4 al 17 de septiembre en Uzbekistán. Esto deja al equipo de Cuba aún más debilitado, especialmente tras actuaciones modestas en competiciones previas. En la última Olimpiada Mundial de Ajedrez en Budapest, Hungría, el equipo masculino quedó en el puesto 46 y el femenino en el 55, por detrás de rivales latinoamericanos como Brasil, Argentina, México y Chile. Cabe destacar que el exjugador cubano Lenier Domínguez, ahora representando a Estados Unidos, ayudó a su nuevo equipo a lograr el segundo lugar general, solo por detrás de India, una clara ilustración del éxodo de talentos de la isla. Albornoz era visto como el principal sucesor de veteranos como Domínguez y Lázaro Bruzón, quienes dejaron el control cubano para perseguir carreras en el extranjero. Mirando al futuro, los contendientes para plazas nacionales incluyen al campeón 2025 Jorge Elías (ELO 2.493) y subcampeón Dylan Berdayes (2.464), junto a Omar Almeida (2.463), Elier Miranda (2.449), Lelys Martínez (2.441), Ermes Espinosa (2.461) y Michel Díaz (2.440). El campeonato nacional masculino se disputará en Camagüey, mientras que Pinar del Río acoge el femenino. Este éxodo subraya problemas más amplios en el deporte cubano, donde atletas destacados buscan cada vez más oportunidades en otros lugares, erosionando una tradición ajedrecística otrora dominante.