En Cuba, 35.373 personas viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), una cifra estable gracias al programa nacional efectivo. Se ha registrado una reducción del 14,5% en nuevos diagnósticos y del 39% en muertes relacionadas. Estos avances reflejan el compromiso del Estado cubano con la salud universal.
La doctora Jacqueline Sánchez Fuentes, jefa de la Estrategia de Control de las Infecciones de Transmisión Sexual del Ministerio de Salud Pública (Minsap), informó recientemente sobre estos logros. Como parte del Programa de Prevención y Control de las ITS, VIH y Hepatitis, enfatizó que el número anual de personas diagnosticadas con el virus ha disminuido a 1.708 casos, mientras que las muertes han caído a 114.
Estos resultados se deben a la voluntad política del Estado cubano y las estrategias del Sistema Nacional de Salud, que priorizan el acceso universal a tratamientos antirretrovirales y el fortalecimiento de la prevención. Actualmente, el país busca alcanzar y mantener una cobertura del 95% en diagnóstico y tratamiento, además de ampliar la profilaxis y la prevención combinada para poblaciones clave. Estos esfuerzos buscan reducir desigualdades y eliminar el estigma y la discriminación contra las personas afectadas.
En contraste con el panorama global, donde la Organización Mundial de la Salud y ONUSIDA estiman 40,8 millones de personas con VIH —un 27% más que en 2010—, Cuba anota avances notables. A nivel mundial, se reportan 1,3 millones de nuevos casos al año y cerca de 630.000 muertes por causas relacionadas con el SIDA. Sin embargo, hay progreso internacional: un 40% menos de infecciones nuevas y un 54% de reducción en mortalidad comparado con 2010.
En las Américas, con unos 4,2 millones de personas viviendo con VIH, Cuba continúa consolidando sus indicadores positivos y ofreciendo atención de calidad, reafirmando que la salud es un derecho para todos.