Diane Richard, activista feminista de izquierda y lesbiana, describe en su libro 'Lutter sans se trahir' su ruptura con el movimiento que se niega a defender a las mujeres israelíes tras el 7 de octubre. Miembro del colectivo Nous Toutes, expresa una profunda desilusión con la ceguera ante el antisemitismo y los dobles raseros dentro del feminismo. Su trayectoria, marcada por un compromiso total, revela tensiones internas en el activismo contemporáneo.
Diane Richard, originaria de los distritos 15.º y 16.º de París y educada en un colegio privado católico, se comprometió plenamente con el activismo en Sciences Po, donde se convirtió en feminista, vegetariana y de izquierdas. Pasó su tercer año universitario en un campus estadounidense y se identificó como lesbiana. Autodenominándose 'chomâctiviste', dedicó su vida al colectivo Nous Toutes, fundado en 2018 por Caroline de Haas en el contexto del movimiento #MeToo. nnCon el tiempo, sin embargo, Richard observó que el feminismo estaba cada vez más influido por el antirracismo identitario, lo que llevó a una jerarquía de víctimas basada en el color de piel y al abandono del antisemitismo. Su libro, publicado por Stock, detalla esta desilusión, particularmente intensificada tras los acontecimientos del 7 de octubre de 2023, cuando el movimiento dudó en apoyar a las mujeres israelíes. nnSu primera conmoción llegó con la muerte de Nahel en 2023, cuando las activistas feministas tomaron posiciones que la inquietaron. Eugénie Bastié, en su crónica para Le Figaro, destaca este relato íntimo de una activista 'aplastada por su campo', subrayando la pureza militante predominante en la izquierda y las contradicciones internas del feminismo contemporáneo.