Los gemelos Dean y Dan Caten, fundadores de Dsquared2, conmemoran tres décadas de su marca con una visión que busca empoderar y hacer sentir audaz a quien la lleva. En una entrevista, destacan su equilibrio entre sofisticación e irreverencia, inspirado en sus raíces canadienses e italianas. La firma, nacida en 1995, saltó a la fama gracias a colaboraciones como la de Madonna.
Dean y Dan Caten, gemelos nacidos en Toronto en 1964 como los menores de nueve hermanos de inmigrantes italianos de Calabria, han estado inmersos en la moda desde la infancia. Hicieron ropa para sus hermanas y estudiaron en la Parsons School of Design en Nueva York. Tras trabajar en Versace, Gianfranco Ferré y Diesel, lanzaron Dsquared2 en Milán en 1995, un nombre que juega con su condición de gemelos.
La marca incorpora la bandera canadiense en sus estampados y lleva el lema 'Born in Canada, Made in Italy'. Su estilo joven y desenfadado se aleja de la moda italiana convencional, buscando contrastes entre lo sofisticado y lo irreverente. En 2000, Madonna les encargó el vestuario para su gira 'Don’t Tell Me', catapultándolos al estrellato en el lujo.
Para celebrar los 30 años, publicaron una carta emotiva dedicada a Julie Enfield, fotógrafa canadiense que los mentorizó desde 1976. "Cada colección está pensada para empoderar a alguien, para hacerle sentir audaz y vivo", afirman los diseñadores. Explican su enfoque: "Siempre nos ha encantado caminar sobre esa línea entre la sofisticación y la irreverencia, de ahí proceden la energía y la emoción. Pero también sabemos cuándo frenar [...] Dsquared2 siempre ha sido cuestión de contrastes, pero en el fondo se trata de honestidad".
Esta honestidad surge de sus raíces, humor y pasión por la moda, inspirando a ser valientes y auténticos sin provocar por mero escándalo.