Desarrolladores del proyecto Asahi Linux han logrado arrancar Linux en Macs equipados con el procesador M3, lo que representa un avance en la compatibilidad de los chips Silicon de Apple con sistemas operativos alternativos. Aunque la configuración actual tiene limitaciones significativas, se basa en éxitos previos con hardware M1 y M2. Este logro destaca los esfuerzos continuos por ampliar las opciones para usuarios de Apple más allá de macOS.
El proyecto Asahi Linux, una iniciativa impulsada por la comunidad, ha buscado durante mucho tiempo llevar Linux a los procesadores basados en ARM de Apple, que oficialmente están limitados a macOS. Tras implementaciones exitosas en chips M1 y M2, el equipo ahora ha extendido el soporte a la serie M3 más reciente. Un desarrollador conocido como IntegralPilot demostró ejecutar Fedora 43 Asahi Remix junto con el entorno de escritorio KDE Plasma en un Mac M3 estándar. Resultados similares han sido reportados por otros colaboradores usando configuraciones M3 Pro y M3 Max. En esta etapa inicial, componentes clave como el SSD interno, la pantalla, el teclado y el trackpad funcionan adecuadamente, proporcionando una interfaz básica utilizable. Sin embargo, el puerto sigue siendo experimental y está plagado de problemas. La aceleración por hardware mediante la GPU no está disponible, obligando a depender de LLVMpipe para el renderizado por software, lo que afecta el rendimiento. Los cambios arquitectónicos en el M3 —en comparación con sus predecesores— plantean obstáculos adicionales, incluyendo modificaciones en el controlador de entrada, la interfaz de almacenamiento NVMe y la transición del controlador de entrega de energía de protocolos I2C a SPMI. IntegralPilot enfatizó la fase temprana de desarrollo, señalando que se necesita una refinación sustancial antes de una accesibilidad más amplia. El proyecto también ha iniciado trabajos exploratorios en chips aún más nuevos como M4 y M5, aunque la estabilidad para usuarios cotidianos sigue distante. Este desarrollo subraya la ingeniosidad de las comunidades de código abierto al desafiar ecosistemas propietarios, ofreciendo potencialmente mayor flexibilidad a los propietarios de Apple Silicon en el futuro. No obstante, por ahora, sirve más como una prueba de concepto que como una alternativa práctica.