Un mes después de las elecciones municipales del 15 y 22 de marzo, varios alcaldes franceses, tanto recién elegidos como reelegidos, han incrementado sus retribuciones y las de sus adjuntos. Esta práctica, observada en Burdeos, Roubaix y Perpiñán, suscita críticas a pesar de estar amparada por la legalidad y afecta a diversas afiliaciones políticas.
En Burdeos (Gironda), el nuevo alcalde de Renaissance, Thomas Cazenave, percibe 4.082 euros brutos mensuales, un 14% más que su predecesor ecologista, Pierre Hurmic.
En Roubaix (Norte), el alcalde de LFI, David Guiraud, recibe 4.876 euros brutos al mes, 475 euros más que su predecesor de derechas, Alexandre Garcin.
En Perpiñán (Pirineos Orientales), la retribución del alcalde de RN, Louis Aliot, asciende a 5.284 euros brutos mensuales, frente a los 5.000 anteriores. Aumentos similares se aplican a Alexandra Masson en Menton (Alpes Marítimos), con 5.179 euros brutos y un incremento del 23,5%, y al alcalde de Carcasona (Aude).
Esta tendencia abarca distintas etiquetas políticas y está encuadrada legalmente, aunque irrita a parte de la opinión pública, según un análisis de Le Figaro fechado el 30 de abril de 2026.