Las acciones de Fuji Media Holdings registraron el martes la mayor subida en tres meses después de que la inversora activista Aya Nomura advirtiera de que buscará el control de un tercio de sus derechos de voto. Nomura exige la escisión o venta de las operaciones inmobiliarias y un ratio mínimo de dividendo sobre patrimonio del 4%. La presión aumenta mientras la cadena trabaja para recuperarse de un escándalo de agresión sexual que ha dañado su reputación.
Las acciones de Fuji Media Holdings subieron hasta un 6,1 % en Tokio durante la mañana del martes, lo que supone el mayor avance en tres meses, tras la advertencia de la inversora activista Aya Nomura. Hija del renombrado inversor Yoshiaki Murakami, Nomura y entidades afiliadas ya poseen más de 42 millones de acciones y planean adquirir hasta 25 millones más a menos que la empresa escinda o venda sus operaciones inmobiliarias. También reclama un ratio mínimo de dividendo sobre patrimonio del 4 %.
La cadena, que opera en televisión, radiodifusión satelital, videojuegos y música, lidia con las secuelas de un escándalo de agresión sexual que ha manchado su reputación y provocado pérdidas de patrocinadores y audiencia. Esta situación convierte a Fuji Media en un ejemplo clave del creciente poder de los inversores activistas en Japón. Inversores como Dalton Investments han instado a una mayor rendición de cuentas y a la separación del valioso pero no esencial brazo inmobiliario, propuestas que la empresa ha rechazado hasta ahora.
Fuji Media ha indicado que podría emitir derechos de adquisición de acciones gratuitos si un inversor adquiere el 20 % o más de las acciones con voto, una medida frecuentemente vista como una píldora venenosa para diluir grandes posiciones. El mes pasado, la empresa detalló planes para alcanzar un retorno sobre el patrimonio del 5 % al 6 % en el ejercicio 2030, con el objetivo de elevarlo al 8 % en el ejercicio 2033. Sus acciones se han más que duplicado este año.