En la sierra de Guerrero, las autodefensas de Guajes de Ayala combaten el control del cártel La Nueva Familia Michoacana, que ha convertido el poblado en un 'pueblo fantasma'. La población se redujo de 1.600 a 400 habitantes por reclutamientos forzados y violencia. Los 50 hombres armados rechazan unirse a los criminales ante la ausencia estatal.
Guajes de Ayala, un ejido en la sierra de Guerrero, enfrenta el asedio continuo de La Nueva Familia Michoacana, que busca dominar rutas hacia Acapulco. Las autodefensas surgieron en 2020 cuando el cártel taló tierras y presionó por reclutamientos. Tras tiroteos de casi un año, familias huyeron, dejando casas vacías.
En octubre de 2021, el grupo se reagrupó ante laboratorios de fentanilo y drones del cártel. Javier Hernández, su líder, afirma: “No queremos pertenecer a sus filas y no queremos ceder el territorio”. Observan unos 100 pistoleros enemigos con sus propios drones desde puestos montañosos.
Jesús Domínguez, miembro con fusil AK-47, declara: “Prácticamente no existimos para el gobierno. Es imposible que nuestras armas compitan con las de ellos”. Usan armas como AR-15 'Made in USA' y drones DJI, algunas compradas a cárteles, según un integrante.
Tras la muerte de 'El Mencho', temen más violencia. Escuelas y clínicas cerraron; maestros no asisten por riesgos. Hernández critica: “La propaganda dice que el gobierno hace maravillas, pero es mentira”. Proporcionan información al Ejército, pero el abandono persiste.